Este es mi regalo de cumpleaños para mí

•octubre 26, 2011 • 1 comentario

Cada año cuando nacemos repetidamente nos miramos fijamente al espejo para ver si una nueva arruga floreció en la frente, o si las ojeras están un poco más coloridas de ese negro vejez. No lo queremos admitir, nos lo guardamos, pero nos da pánico encontrar algo nuevo que nos indique nuestro nuevo número.

Ahora, yo, personalmente no me mortifico por esas trivialidades pasajeras. Eso de números nunca me ha asustado, es más, adoro sentirme un poco más vieja. No soy como esas mujeres que andan aterradas por decir la edad que tienen, para ellas es como una cruz a cuestas, acción divertidísima para mis ojos.

Yo prefiero ser sincera conmigo misma cuando me paro frente al espejo, aunque siempre me veo con la misma cara de carajita que tengo, además que eso de la adultez o vejez es algo muy remoto para mí. Quienes me lean dirán que ya estoy realmente vieja porque estoy a sólo 5 años de tener 30 (ya revele el número mágico de la tarde), pero si me conocen o han visto como mi mirada se pierde entre los colores de una tienda de juguetes, sabrán que todavía tengo 10 años.

Sí, me siento una eterna carajita. Esta es mi sincera realidad. Aunque nunca me han gustado mucha las caricaturas del ratón y el gato, y tampoco las historias del conejo y el bravucón, me considero una carajita por perderme al vislumbrar cualquier atractivo insignificante para el resto de las personas de mi edad.

Una anécdota lo describirá: Me encontraba en una tienda famosa entre farmacias por tenerlo todo. Como es época de Halloween en el mundo, vi una cierta colección a la venta de calabazas de colores, un tazón para los caramelos. Mi mirada se quedó observando esa cara malévola pero divertida de la calabaza de plástico. Sentí ganas de comprarla sólo por mera diversión. Era feliz viéndola, porque me recordaba lo bueno de la vida, ¿qué es? Ni idea, sólo lo sentía así. Simultáneamente, un pequeño de no más de 10 años de edad, estaba en lo mismo que yo, abismado con aquel tazón que ni ciencia tenía en lo más mínimo, pero el al igual que yo, sentíamos alegría al ver esa carita de calabaza. Debo decir que la hubiese comprado si plata suficiente hubiese tenido, pero no había nada.

Me refiero a que no soy una mujer de 25 años, los tengo obviamente, soy feliz cumpliéndolos, pero estoy muy lejos de sentirme como tal. Soy feliz alegrándome por las cosas menudas de la vida, por tonterías y por caras felices de esas amarillas. Pero no todo el tiempo me siento así, como cualquier pequeño la depresión nos alcanza y nos severos correazos, de esos que duelen más que los de papá y mamá.

Tampoco soy consentida, aunque sí malcriada, pero cuando la oportunidad se presenta, como buena carajita se tomar lo que me dan y alejar lo que está de más.

Estuve pensando cómo escribir esto. Para qué serviría y por qué es necesario. Es mi desahogo y regalo, porque no le escribo a los quizás lectores, me escribo a mí, para felicitarme por todo lo vivido, para darme una palmada por la espalda por haber aprendido lo que me costó tanto aprender y sobre todo para felicitarme por todavía maravillarme de las tonterías y estupideces de la vida, como aquel tazón de calabaza.

Creo que mi no envejecimiento radica en no ver noticias de política, economía o tecnología. No buscó a ningún chavista para mandarlo al cerro de la desgracia, ando pelando bola pero me aguanto hasta el pago o hasta que mamá o papá manden un pedazo y tampoco me interesa el bendito problema de los BlackBerries o manzanitas táctiles, uso Nokia y me alejo de esa peorrera.

Hoy es mi cumpleaños, sola estoy con un solo abrazo de mi cuento de Disney, sin regalos que desempacar ni muchos besos que recibir, quizás es mi cumpleaños más solitario, pero soy feliz de saber que puedo ser completamente feliz sin que miles de personas hagan colas para darme el merecido apapacho. No niego que lo que hace falta es la tradición de los lazos, paquetes y abrazos, pero para eso estoy yo aquí, diciéndome que estoy viva aún, dándome palmadas en mi hombro para no dejar de sonreír, aunque a veces sea difícil y prefiera amargar mi rostro hasta transformarlo en una cara de trasero.

Tantos cumpleaños, tantos llantos por no recibir piñata, tantos abrazos hipócritas y tantos abrazos sinceros. Vaya vida vivimos y vaya que la desperdiciamos, hablando de cosas que el mundo prefiere que nos olvidemos para que cuando sea la hora de partir, sintamos que todo valió la pena, pero la política, economía y tecnología nos alejan constantemente de sentirnos aliviados cuando muramos. Eso sí que está mal.

Pero mientras, yo estoy bien, recuerdo con alegría todas esas tortas picadas, algunas de pizza y otras con más cerveza que dulce, y sonrío al hacerlo, porque en mi cuarto de siglo como diría mi madre, he vivido más de lo que he soñado, aún falta mucho, espero y sea así, pero en ese tiempo estaré aquí al lado de las teclas de este ordenador, tipiando mi vida y mis aventuras, para ver si algún día Dios me regala eso que él tiene pendiente conmigo. Ese sí que será mi mayor cumpleaños. Pero mientras acá sigo, un poco más vieja y más carajita que ayer.

A.M

Somos esta realidad

•septiembre 22, 2011 • Dejar un comentario

La sociedad nos define como individuos. Es algo inminente de lo que nadie puede escapar, y es algo que se ha ido de nuestras manos, porque los venezolanos ya no tenemos el mismo concepto de antes, esa característica de “agradable y buena persona”, por la que en el mundo nos abrían todos los hogares. Ya, esto no es así y lo sabemos, pero no nos interesa.

Comencé este blog explicando como en las calles y vehículos de transporte público la cortesía poco existe, sobre todo en ciudades grandes como Caracas, Valencia, Barquisimeto y Maracaibo, porque todavía en otros lugares aún se puede escuchar un “Buenos días” saliendo al trabajo. Y eso es algo que mi recinto de nacimiento, Mérida, conserva aunque sea en pocas cantidades, así mismo como San Cristóbal, otro retoño querido por quien redacta lo presente.

La sociedad nos define. Lo sabemos y nos sabe a un gran bledo si ahora nos reconocen como ladrones, estafadores, mentirosos y traficantes de droga en el exterior. Nuestro gran gobierno actual se ha dedicado a educarnos con falacias de un  mundo perfecto, evocando al inolvidable Huxley. Todos estos defectos nos deshonran, pero no nos interesa porque facilito le podemos poner una etiqueta de “Armani” para lucirlo como nuestro mejor traje.

Somos lo que Esteban nos ha convertido. No interesa si lo seguimos, porque ya somos parte de él. Tenemos su firma en nuestro rostro, y queramos verlo o no, ya nos expropió el alma como el mismo demonio. ¿Por qué? Ya lo dije. La sociedad nos define por naturaleza, y si miramos con cautela, nuestra individualidad (sea como la de un buen venezolano de los de antes o viceversa) se vuelve parte del humo en nuestro congestionamiento social.

Somos parte de esas mentiras y parodias que se montan en la Asamblea Nacional (sean los “mudos” o los “charlatanes los que tienen el derecho de palabra) liderados por ese personaje que para darle un adjetivo saca lo peor de mi diccionario.

Somos parte de las cárceles y su fraudulento universo, somos malandros como ellos y matones también. En eso también me he convertido, alguien que piensa como robar para darle el pan de cada día a mi familia, porque el gobierno no me quiso aprobar el crédito por no vestirme de rojo cuando me lo dijeron. Soy parte de mi sociedad, y por eso soy un patán. Porque eso somos. Hasta mi abuelita el otro día sacó un revólver de su carterita, me dijo manos arriba mija, tengo que compra la leche pa’ darte el pan en la boquita.

Somos una inmunda parodia de sociedad. Y cada día, mientras sigamos viendo a ese hombre gobernándonos como ratas de deshuesadero, seguiremos siendo parte de esa sociedad en la que 100 velorios por días es sólo tradición.

¿No te dan ganas de echarte a llorar?

El Mar y su Reina

•septiembre 8, 2011 • Dejar un comentario

Las aguas se mueven entre mis dedos.

Yo como una niña busco encerrarla en un cofrecito

para sentirte mía y sentirme tuya.

 

Los torpedos han rechazado la orden del General para zarpar.

Enfurecidos de nostalgia con gotas de agua salada salientes de sus ojos,

ellos, también quieren un pedazo de tu infinita presencia,

esa que ha acompañado los paseos laboriosos de sus padres quienes alimentaban sus bocas.

 

Tus manos son pequeñas, pero no les pesa cargar la fe

de tu incuantificable masa de seguidores.

 

Un aroma de dicha y rigor bendito

perfuma las fachadas de tu centenario hogar,

ansioso por explotar por toda la vecindad

para que nadie se quede sin olfatear.

 

Los Cristo Fue se unen a celebrar tu llegada resonando en la arena de la playa.

El eco rebota por todo el océano para que oigas su canto y celebres de llanto.

 

Las voces de vieja de calle en calle,

andan diciendo que estas desolada,

porque nadie te quiere y nadie te extraña,

y por eso estas con la mirada tan desvelada.

 

-Más bonita cada día-

Te digo yo madrecita.

Con ese cambio de imagen

estas despampanante.

 

Empiezan a oírse ya en cada ensenada un anhelo seguido de una plegaria.

Y se oyen mil canciones

junto a un millón de pecadores,

listos para celebrar aquel momento en que el cielo azul terrenal

le puso nombre a su reina,

siendo tu por siempre Vallita querida.

Con coraje

•julio 24, 2011 • 5 comentarios

De repente me percate, que nada había sido un sueño: quería estar con ella a todo momento. No eran ideas mías lo que me decía que corriese a su lado eternamente. Lo había comprobado porque mi alma y corazón me lo confesaron discretamente al oído.

Me dije con los cojones mas rebuscados, que tenía que encontrarla para ser de una buena vez feliz, no iba a seguir dejandole espacio a la tristeza, eran suficientes pensamientos de angustia y desolación que me había sembrado en mi humanidad. Era cuestión de segundos en que mi cuerpo se iba a levantar para gritarle al espacio vacío: “Yo te controlo y de mando poder”.

Sucede que había sido invadida por una enorme y poderosa desesperación, una que no solo forma parte de mi, sino de millones de entidades biológicas, esa es: No tener trabajo.

Si, esa nefasta realidad había consumido toda mi musa para levantarme y querer escribir miles y miles de historias. A raíz de mi amarga existencia, ya no pensaba en escribir, sabiendo que eso era lo único que podía cambiar, realmente no podía decirle a mi mano que tipeara en las teclas del computador un exquisito poema como los de antes. Me era imposible.

Mi hora de dormir cambió. Paso a ser cuando le diese la gana a mis ojos de cerrarse, en términos mas concretos: 2.30 o 4:00 a.m. A causa de este cambio en mi reloj nocturno me despertaba siempre luego del mediodía, y muchas veces después de esa hora ni me provocaba levantarme a comer o ir al baño.

Así todo era. Prácticamente ni comía, solo almorzaba y cenaba patéticamente, porque de vaina me metía proteínas, puro carbohidratos absorbía mi sistema digestivo. En varias ocasiones llegue a cenar solo dulces. El peso ni me molestaba, sentía que era una morza, pero eso no me afectaba. Estaba segura que era depresión, no una depresión de esas: “Ay marica! Mi novio me dejo estoy depre”. No! Una depresión clínica, solo me faltaba el psiquiatra para comprobarlo.

Luego de semanas y semanas, haciendo lo mismo a causa de la idéntica rutina. Llego un momento en el que me percate, que mas pendeja no podía estar siendo. Fue como una cachetada de luz invisible que me dio en la frente, claro, todo metafóricamente. Aunque, ahora que lo pienso sí hubo un incidente que me dio ese golpe.

El viernes 15 de julio conocí la noticia del fallecimiento de un… Pana, conocido, no sabría que titulo darle a la relación que tuve con el, solo puedo decir que era el ex un amigo y tuve la oportunidad de salir de farra junto a el, momentos muy gratos debo destacar.

Al saber esto, fue como que el mismo me dijera: “Marica yo estoy muerto, pero tu pareces más muerta que yo, levántate de esa cama y empieza a hacer lo que yo ya no puedo hacer, hazlo antes que me arreche y te jale las patas”.

Ok, lo de jalar patas lo estoy inventando, me pareció chistoso porque realmente me asustaría si eso pasara, aún no puedo superar mi miedo al mas allá (dato curioso de la historia).

Pero por mas que sentí que debía vivir, que debía cachetearme durante todo un día para despertar de mi muerte en vida, nada pasaba, aún estaba perdida. Sin embargo, cada depresión termina, hasta las de los poetas y escritores más tristes de la historia, bueno, ellos siempre tenían un nuevo motivo para sentirse “Azules”.

Hoy por la mañana, descubrí nuevamente que debía aceptar ciertas cosas para poder despertar de mi encierro mental. Podría enumerarlas para hacer mas amena mi explicación, pero lo descarto para seguir con mi trama a manera de crónica literaria.

Acepté que todo esto empezó – esta depresión-, por haber perdido el único verdadero trabajo que he tenido: ser periodista del Diario La Prensa de Lara. Me dije: “Si lo perdiste, acéptalo de una bendita vez Arianna Monagas, pero antes debes ver que en ese lugar no aprendiste un carajo y te lo explicaré”.

Se que quienes lean esto deben pensar que estoy errada y dirán, “claro que sí aprendiste porque todo es un aprendizaje”, y les daré la razón, pero les haré entender que mi aprendizaje no vino dentro de las instalaciones de ese Diario, sino de mi trabajo y del sudor de mis dedos por hacer lo único y lo mejor que se hacer: escribir!

En ese lugar el periodismo no existe en primer lugar, y eso lo he aprendido por un taller que estoy tomando a cargo de Sinar Alvarado, autor de “Retrato de un caníbal”, quien en sus enseñanzas recalca que para ser un buen periodista hay que saber investigar, y lo que menos le importa a ellos es el trabajo de investigación: conocer las fuentes, saber a donde se quiere llegar y escribir como un escritor, porque les digo algo, el periodista si quiere hacer una verdadera obra maestra debe tener una vena literaria, y esto nunca les importó (cuando estuve ahí) ni les importará a los directivos de este Diario.

Sí, tengo ganas de descargarme, pero lo digo con propiedad, porque honestamente, cómo se puede hacer periodismo si te mandan a hacer 6 pautas en una sola tarde-noche? Si claro, se pueden hacer reseñas, pero periodismo NUNCA. Yo cubría la fuente de cultura, farándula, sociales y suplemento y me tocaba hacer eso, multiplicarme para servir para algo, y lo hacia, podía escribir 5 noticias en 1 hora, sé que era buena y ellos me dijeron lo contrario al mandarme al carajo. ¿Me van a decir que ninguno de ustedes no sentiría así si les pasara lo mismo?

Mi verdadero aprendizaje lo vi cuando recibí una llamada de una señora para que le diese la dirección de un reportaje que hice sobre el “Yoga de la Risa”. Todavía trabajaba en el periódico y contesté el teléfono. Yo como no soy de la ciudad no sabía explicarle donde era, por lo que se lo pasé a otra periodista. Al finalizar la llamada me dijo mi compañera de trabajo: “La señora dijo que la próxima vez escribieras la dirección, porque así no sirve la cosa”.

Lo pensé una vez, dos veces, y luego sonreí. Eso era todo, ahí estaba toda mi clase de periodismo profesional, en el recado de esa señora que quizás nunca le vea el rostro. A mi no me interesa si todos los del diario eran arpías y bastardos, lo importante era eso, saber que mi palabra había llegado aunque sea a esa mujer, eso vale miles y miles de bolívares, dolares, libras esterlinas… Miles de corazones (B.M).

Ahí, justo en ese momento, comprendí el increíble valor de mi primera experiencia laboral.

¡Dios salve la queja de la señora!

Sin titulo por decisión

•julio 16, 2011 • Dejar un comentario

Cuando la vida nos dice, “epa te toca abandonarme”, todo cambia. Los pensamientos nos dan otra perspectiva y el transcurso de nuestros caminos se detiene por un minuto a pensar, a rememorizar que hemos hecho, si hemos dado la talla a las espectativas soñadas por nuestros discípulos paternales y la de nosotros mismos.

Sí, lo que escribo sólo puede ser entendido por una persona que se encuentra a punto de morir, porque son los únicos que estan en esa pausa del tiempo de la vida, preparados para salir en la lancha hacia la otra orilla, esa que tanto tenemos y desconocemos, pero con la que nacemos desde que lanzamos el primer gemido de llanto.

Sin embargo, cuando algún pariente, amigo o sencillamente alguien que un día nos sonrió en el actual camino, pasa a ese “otro lado”, nos sucede esa especie de parada en el recorrido, porque nos damos cuenta que así será para nosotros algún día. Alguien botará lágrimas por la desaparición de nuestros cuerpos en algún no determinado “hoy”, porque así será, en algún hoy partiremos con Caronte, aunque espero que no exista Caronte y su bote, porque con esta pelazón no se si tenga mis monedas al momento de pagarle al barquero.

En fin, lo que a mi llamado espiritual ocurre cuando la pelona se lleva a otra vida a alguna persona conocida, es esa parte: la realidad. Es una especie de choque contra este término, sencillamente nos percatamos que así es, y nada puede detenerlo, porque algún día el número de la carniceria será el de nosotrso y de algún familar excesivamente querido, de esos que nunca se quieren perder.

No queda mucho por hacer, sólo decirle a todos los días “Hoy”, gracias por estar aquí por dejarme tripearte en su máxima expresión, así llore ese día de principio a fin, porque las lágrimas también su sabor dulce, nos hacen recordar que estamos vivos y sentimos.

Mientras, los que se fueron… No sabemos, pero todo a su debido tiempo, una sonrisa por ellos es mejor que trastibillar el piso por su ausencia. Lo importante es la gozadera que compartimos a su lado, así que brindo por eso: los inolvidables e indelebles recuerdos.

Tomen mucha Fitina para jamás dejarlos ir, así la muerte no vencerá el concepto de la vida.

 

Colores en Caracas

•julio 12, 2011 • Dejar un comentario

El 28 de junio es el día del Orgullo Gay, muchos venezolanos, quizás la gran mayoría del porcentaje sociogeográfico no saben sobre esta fecha, y los que saben lo guardan en su inconsciente. Aunque ese día no realizaron la debida marcha, en la capital del país, tomaron el 10 de julio para su realización, y aunque no estuve presente lo cual me prohibe la realización de un verídico argumento, debo publicarlo en este noble libro electrónico.

Las fotografías que encontré por la red, específicamente en el conocido Facebook, fueron explícitas: venezolanos sin temor a caminar por calles llenas de miedo, muerte, dolor y millones de prejuicios. Eso es el orgullo, no tener temor a expresarse, a decir quién soy o quién eres. Ese detalle es lo que debo aplaudir, pero quisiera no ser la única en ese aplauso, quisiera que todos tomasen sus manos y aplaudieran un minuto por la comunidad LGTBI (Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales), porque no cualquier persona sale a Caracas a decir “Soy Gay y no me importa lo que pienses”. Eso es un orgullo, sobre todo si en las notas de prensa (El Universal lo publicó) leen la cifra importante: 18 mil venezolanos marcharon. Eso es un paso para la igualdad sexual, Venezuela se lo merece porque ellos son venezolanos y se lo merecen.

Basta al odio de lo distinto. Sin eso, no se podrá salir de ningún fondo, porque es necesario aceptar y entender al otro para estar en paz, y así crear una bella sociedad.

 

Errores en el sistema de comunicación actual

•julio 1, 2011 • Dejar un comentario

Quisiera saber de cuando acá la cultura en los medios de comunicación se ha convertido en farándula. Lo único que le interesa a los directivos  de estas empresas (periódicos, televisión, radio, páginas web), es decirle a la sociedad lo quien se está C——- a quien, así de sencillo.

Lo que causa mayor revuelo, es que no importa que estemos en el siglo más posmoderno para querer enseñarle a la comunidad, qué significa Cultura. No les interesa, los ven como algo de hippies, bueno, no sé, digo yo, pero es una opción no descartada, porque la razón concreta no la consigo. Cuál es el problema en querer enseñarle al “pueblo” que hay allá afuera con respecto a la cultura, en vez prefieren decirles: Miren Ricky Martin es gay. A mi parecer es una forma de decirles -a la gente- indirectamente: Usted es de pueblo, y gente de pueblo no quiere cultura. Bueno, yo les diré muy claramente: Ustedes, directores de periódicos, son la gente de pueblo, por pensar sesos engreídos y pauperrimos. Deberían buscar enseñar y no humillarse a sí mismos como fundadores de la tan mal llamada “verdad.

 

 

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.